El conocido constructor americano de guitarras Gretsch sorprendió a todos los músicos de la época en la conocida feria de la NAMM de 1954, con su modelo ‘White Falcon’. Como guitarra semi-sólida de considerable tamaño, incluía detalles de auténtico lujo para la época, de ahí que se conociese a su modelo como el “Cadillac de las guitarras”, tanto por su precio como por su extravagancia en el diseño con las 17″ de su cuerpo como referente. El objetivo de su diseño era competir con la todopodeorsa Gibson Super 400. Al año siguiente de su presentación en sociedad, comenzó a comercializarse y se convirtió en un éxito, en un auténtico “boom” entre los artistas adinerados. Su etiqueta marcaba más de 600$, que traducidos al nivel de vida de la actualidad serían unos 4.000 €. Importe un paso más allá de lo considerado como elevado.
En los primeros años de venta, esta guitarra montaba unas pastillas en formato de single coil de gran tamaño, designadas como ‘Dynasonic’. Sin embargo, en 1958 adoptaría las humbuckers ‘FilterTron’, que se mantienen hasta la actualidad. Era la época dorada, nunca mejor dicho por el color de los herrajes del hardware que montaba esta pieza. El sonido Gretsch, y en concreto, el de esta guitarra se convirtieron en un auténtico signo de identidad del estilo rockabilly. Todo músico grande de la época acababa adquiriendo uno de estos modelos, lo que contribuyó a que la ‘White Falcon’ se haya convertido en un icono de la historia del rock. Además de este género, otros artistas pop como George Harrison, tocaban en ocasiones con una Gretsch.
Si los 60 habían sido años muy buenos para la compañía, la siguiente década fue desastrosa. Para empezar, el rockabilly se estaba pasando de moda. Ahora se llevaba el estilo más duro y todos los adolescentes querían seguir los pasos de Hendrix, Clapton, Jeff Beck y compañía. Por ello, adquirían en las tiendas instrumentos de la marca Fender, con la ‘Stratocaster’ como referente. También se vendían más Gibson’s, con modelos como la ‘SG’ o la siempre cara ‘Les Paul’ dando guerra. Ya no era la época de las guitarras de caja. El constructor necesitaba financiación y entonces decidió crear una unión con el fabricante ‘Baldwin’.
Los niveles de calidad de las nuevas Gretsch salidas de Arkansas bajaban cada día. Los clientes se quejaban y las ventas no iban por el buen camino. Con este panorama, la línea de producción terminó por pararse en 1980. A
pesar de este bache, Fred Gretsch III juró que volvería a llevar a lo más alto aquella firma por la que su familia había luchado. En los 90 su sueño se cumplió y las guitarras volvían a sonar con fuerza. Sin embargo, la ‘White Falcon’ tendría que esperar. La compañía aún no contaba con una financiación poderosa y menos para arriesgar gran parte del capital con la introducción de modelos de lujo en el catálogo. La orden llegó en 1996 y se garantizó el futuro del modelo cuando la todopoderosa Fender se hizo cargo de la distribución de la marca en el 2002.
Los últimos años se han caracterizado por el buen nivel de calidad de la firma. Fender irrumpió en el terreno económico pero quiso mantener la esencia por el detalle y el gran sonido que caracterizó a la marca. Incluso estos modelos se han adentrado en otros estilos, siendo por tanto utilizadas por guitarristas tan famosos como John Frusciante. Como principal valor añadido, introdujo una línea de guitarras construídas en el continente asiático con una buena relación calidad/ precio. Eso sí, las ‘made in Usa’ seguían siendo un referente en lujo como las de antaño. Pues bien, ahora sí que llega una gran noticia. Y es que a la ‘White Falcon’ se le ha unido en el catálogo una belleza de iguales o mayores proporciones: La ‘Black Falcon’.
Si el blanco ya le sentaba bien a esta guitarra, el negro mezclado con los dorados puede producir infartos visuales, si es que existe esta dolencia. Los detalles de las marcas de diapasón, el halcón dibujado en el guardapúas, el diseño de las selletas del puente. Cuando el otro día abrí mi correo y eché una ojeada al newsletter que Gretsch me había enviado, no me podía creer lo que estaba viendo. En realidad la ‘Black Falcon’ ya lleva unos añitos comercializándose. Sin embargo, en la actualidad se le ha aplicado un restyling que llega aún más a la esencia de esta semi-sólida. Muchos cuidados para esta guitarra disponible en versión con o sin palanca de vibrato Bigsby. Para algunos puede que sea una traición al pasado. Yo soy de los que opino que es una gran evolución que mantiene la esencia. Es bella como ella sola y suena con la pegada y el característico “gruñido” de una Gretsch. Juzgad vosotros mismos, pero lo que está claro es que el halcón vuelve a volar bien alto.







